viernes, 28 de marzo de 2008
En breve : Sierra de la Ventana, lugar para entrenar
No hay tiempo ahora para detalles, pero les voy a relatar pormenorizadamente el maravilloso lugar que he visitado. Si la pareja no corre, igual la pasa bien, en bicicleta o caminando hay para ver, oler y vivir la naturaleza. Prometo ampliar.
jueves, 13 de marzo de 2008
Las maratonistas, mujeres modernas
Antes de empezar, vaya mi sincera admiración a las “chicas” que corren.
Un comentario realizado a mi nota sobre los maratonistas, me hizo caer en la cuenta de mi olvido grosero e imperdonable, acerca de las virtuosas colegas maratonistas.
En Argentina, la primera que corrió un maratón (para colmo internacional y en la década del 70) fue la excelente atleta Iris Fernández (a quién me honra conocer). Dicha corredora, a pesar de no especializarse en la distancia (era corredora de especialidades de pista), fue, largó y cumplió, con tiempo por debajo de las 3 horas!!!!!!!
Guapa la rubiecita, que abrió el camino femenino a la competencia, ya que tiempo después en nuestro país, Stella Maris Del Papa, realiza también el circuito inaugurando el maratón para nuestras corredoras, Stella Maris lleva a la fecha algo así como 50 maratones lo que revela su calidad y entrega.
Entre las “internacionales” Grette Weitz, Rosa Mota, Joan Benoit, Lisa Ondieki, y las últimas generaciones de africanas, que rompen relojes en cada participación, Tecla Lourupe, Rita Jeptoo etc.
Entre las argentinas Nélida Olivet, que en la década del 90 metía marcas siendo veterana, Sandra Torres, María Aguerre, Claudia Córdoba, Elsa Guevara, Adriana Calvo, Clara Serino entre las conocidas, y entre mis ex compañeras de equipo, Patricia Salvetti, Alejandra Bodmer, Graciela Lorenzo y otras a quienes pido disculpas si olvido nombrar.
Y ahora aludiré al título de la nota.
Me referí a los maratonistas como hombres primitivos, ya que desde tiempos ancestrales, el papel de proveedores (cazadores) estaba destinado a los machos de la especie. Las mujeres, eran recolectoras, y muchas veces, cargando a sus hijos a cuestas (costumbre aún hoy utilizada en todo el mundo), o sea que realizaban desplazamientos, pero de otra índole y en condiciones adversas también, transformándose también en “atletas” de resistencia.
Pero las condiciones del corredor, estaban reservadas al hombre, aunque en los antiguos juegos olímpicos, hay algunas competencias que fueron protagonizadas por mujeres, lo que implica que en tiempos antiguos, el deporte femenino también existía.
Como paralelo a la actitud de los hombres, la construcción mitológica de las “amazonas” rescata a las mujeres con actitudes de cazadoras o guerreras, y entendemos que también “corredoras”.
Pero, considero y dejo abierta esta opinión al debate de mis pares femeninos, la corredora actual, es una “construcción” moderna, como tantas que han surgido con los cambios sociales producidos por la era industrial, el hombre comparte el papel proveedor y el acceso de las mujeres a diferentes actividades es cada vez más frecuente y natural.
Como en todas las actividades que participan, las mujeres aportan su entrega, su tenacidad, su ternura y su seriedad ante los compromisos. Destaco que además, cumplen con sus actividades cabalmente y sin descuidar ese papel intransferible de madre de sus hijos y compañera de su pareja, algo que no se si los hombres estamos en capacidad de realizar, ya que habitualmente el hombre, necesita de su compañera para que le sostenga desde la autoestima en adelante.
Personalmente me gusta verlas correr, me gusta apreciar sus desplazamientos generalmente más elegantes que los masculinos, y siempre me intriga la energía que entregan esos cuerpos tan delicados.
Como compañeras de entrenamiento son guapas y se la bancan, y siempre ha sido un placer compartir kilómetros con ellas. Chicas, por favor sigan corriendo, yo disfruto mirándolas y festejo sus triunfos.
Un comentario realizado a mi nota sobre los maratonistas, me hizo caer en la cuenta de mi olvido grosero e imperdonable, acerca de las virtuosas colegas maratonistas.
En Argentina, la primera que corrió un maratón (para colmo internacional y en la década del 70) fue la excelente atleta Iris Fernández (a quién me honra conocer). Dicha corredora, a pesar de no especializarse en la distancia (era corredora de especialidades de pista), fue, largó y cumplió, con tiempo por debajo de las 3 horas!!!!!!!
Guapa la rubiecita, que abrió el camino femenino a la competencia, ya que tiempo después en nuestro país, Stella Maris Del Papa, realiza también el circuito inaugurando el maratón para nuestras corredoras, Stella Maris lleva a la fecha algo así como 50 maratones lo que revela su calidad y entrega.
Entre las “internacionales” Grette Weitz, Rosa Mota, Joan Benoit, Lisa Ondieki, y las últimas generaciones de africanas, que rompen relojes en cada participación, Tecla Lourupe, Rita Jeptoo etc.
Entre las argentinas Nélida Olivet, que en la década del 90 metía marcas siendo veterana, Sandra Torres, María Aguerre, Claudia Córdoba, Elsa Guevara, Adriana Calvo, Clara Serino entre las conocidas, y entre mis ex compañeras de equipo, Patricia Salvetti, Alejandra Bodmer, Graciela Lorenzo y otras a quienes pido disculpas si olvido nombrar.
Y ahora aludiré al título de la nota.
Me referí a los maratonistas como hombres primitivos, ya que desde tiempos ancestrales, el papel de proveedores (cazadores) estaba destinado a los machos de la especie. Las mujeres, eran recolectoras, y muchas veces, cargando a sus hijos a cuestas (costumbre aún hoy utilizada en todo el mundo), o sea que realizaban desplazamientos, pero de otra índole y en condiciones adversas también, transformándose también en “atletas” de resistencia.
Pero las condiciones del corredor, estaban reservadas al hombre, aunque en los antiguos juegos olímpicos, hay algunas competencias que fueron protagonizadas por mujeres, lo que implica que en tiempos antiguos, el deporte femenino también existía.
Como paralelo a la actitud de los hombres, la construcción mitológica de las “amazonas” rescata a las mujeres con actitudes de cazadoras o guerreras, y entendemos que también “corredoras”.
Pero, considero y dejo abierta esta opinión al debate de mis pares femeninos, la corredora actual, es una “construcción” moderna, como tantas que han surgido con los cambios sociales producidos por la era industrial, el hombre comparte el papel proveedor y el acceso de las mujeres a diferentes actividades es cada vez más frecuente y natural.
Como en todas las actividades que participan, las mujeres aportan su entrega, su tenacidad, su ternura y su seriedad ante los compromisos. Destaco que además, cumplen con sus actividades cabalmente y sin descuidar ese papel intransferible de madre de sus hijos y compañera de su pareja, algo que no se si los hombres estamos en capacidad de realizar, ya que habitualmente el hombre, necesita de su compañera para que le sostenga desde la autoestima en adelante.
Personalmente me gusta verlas correr, me gusta apreciar sus desplazamientos generalmente más elegantes que los masculinos, y siempre me intriga la energía que entregan esos cuerpos tan delicados.
Como compañeras de entrenamiento son guapas y se la bancan, y siempre ha sido un placer compartir kilómetros con ellas. Chicas, por favor sigan corriendo, yo disfruto mirándolas y festejo sus triunfos.
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